Oposición / Sara Mesa
Cuenta la historia de una joven recién licenciada, que tiene la "suerte" de conseguir un puesto de funcionaria interina. En dicho puesto la ofrecen opositar para conseguir la plaza de funcionaria de carrera, pero mientras está trabajando dentro del organismo y ve la forma de trabajar y la parte social de este trabajo, se piensa si de verdad quiere ser funcionaria de carrera.
Se inventa trabajo para no aburrirse en su puesto, porque no la dan casi trabajo y se aburre.
Y esa invención de trabajo la lleva a un expediente disciplinario, que la lleva a suspensión de funciones, pero no evitan que se examine de la oposición, en la cual aprueba el primer examen y al examinarse del segundo y entregar los folios del examen al tribunal en el día del examen, se arrepiente y lo rompe, una de las personas del tribunal dice que tiene que entregar los folios aunque estén rotos.
Me recuerda a mi misma... recuerdo que a veces tienes que inventarte trabajo, que al principio y en algunas dependencias es cierto que nadie te enseña nada, y que para eso te lo han enseñado en lo que has estudiado. En otras dependencias sí que te enseñan lo que tienes que hacer.
Pero quizá la rutina y la falta de trabajo, nos puede la ansiedad, de querer servir para algo, de querer hacer cosas... y no sabemos esperar y estamos más a gusto cuando tenemos mucho trabajo que cuando tenemos poco. Hay más estrés del malo (distrés) cuando hay poco trabajo que cuando hay mucho trabajo... Aunque también nos quejamos del "distrés" y agotamiento del exceso de trabajo...
Como dijo Santa Teresa de Jesús en el libro de su Vida: "Este cuerpo tiene un defecto, que cuando más se le ofrece, más necesidades descubre".
También se dice que hay que seguir aprendiendo, y siempre todos los días aprendemos algo, y de todas las personas aprendemos algo, tanto lo que debemos hacer como lo que NO debemos hacer.
Y cuando ya llevas media vida laboral, empezamos a pensar como San Francisco de Asís: "Necesito poco, y lo poco que necesito, lo necesito poco tiempo".
Lo importante es poder vivir, sobrevivir, tener experiencias varias y personas con quien disfrutarlas y recordarlas con "eustrés" (el estrés bueno)... Hasta el fin de nuestros días...
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