Cómo utilizar Whatsapp correctamente

Con todo esto, ¿cuáles son las pautas para utilizar Whatsapp correctamente? Vaya por delante que cuando dos o más personas se comunican entre ellas, son ellas las que tienen que poner las normas. Pero hay unos patrones que se repiten con esta aplicación, y vale la pena proponer algunos consejos básicos. 

1. Paciencia si no responden enseguida: Estamos tan acostumbrados a la inmediatez que exigimos a los demás que respondan en cuestión de segundos. No pasa nada si durante un rato, o unas horas, no responde. Quizás no puede. O quizás no quiere. O quizás necesita saber algo antes de responder. 

2. Si creamos un grupo, fijemos previamente para qué lo creamos: ¿Es un grupo de trabajo? ¿De familia? ¿Para organizar una fiesta sorpresa a alguien? Saber para qué lo hacemos es necesario para utilizarlo con este objetivo. Si es un grupo de trabajo, por ejemplo, no hay que preguntar en él cómo sacar una mancha de la ropa. Esto es muy importante para los grupos de padres y madres en las escuelas. Si es para la comunicación sobre reuniones, deberes de los alumnos, etc, que no sirva para a criticar al/a la mestro/a ni para difundir falsos rumores. I respetar la libertad de cada persona de salir del grupo cuando quiera. 

3. Utilizar Whatsapp como canal de comunicación añadido y no sustitutivo: Aunque se critica mucho el uso de Whatsapp por reducir el contacto presencial, en realidad es un canal de comunicación que se añade a los que ya había. Sumar opciones es bueno, por naturaleza. Otra cosa es que pase a sustituir el contacto cara a cara. 

4. Limitar los archivos que compartimos: Como decimos, cada vez que compartimos un archivo, se guarda en la memoria del móvil. Y sin darnos cuenta la vamos llenando. No es mala idea enviar fotos, vídeos, chistes, etc., pero, antes de hacerlo, miremos si alguien ya lo ha hecho previamente en el mismo grupo. Y no enviemos en exceso. 

5. No contribuir a los rumores: Compartimos compulsivamente. A veces, por el solo hecho de haber recibido algo, lo compartimos de manera automática. Y sin preocuparnos por si la fuente es auténtica. Esto puede hacer que, en un grupo, el mismo mensaje se publique varias veces. Incluso algunos contenidaos llevan la frase «¡Compartidlo!». Va muy bien para alimentar el ego de quien lo ha creado, pero no para mucho más. Por ejemplo, Hotmail NO pasará a ser un servicio de pago. Y aunque lo fuera, no lo evitarías compartiendo un mensaje en Whatsapp. Ni recibirás ningún cupón de descuento en el supermercado por compartir un mensaje. Además la compartición en exceso puede hacer que, en un momento en que sea realmente necesario viralizar un mensaje, éste quede sepultado entre otras cadenas, o no se comparta por hastiamiento de los usuarios. 

6. Unir varias frases en un solo mensaje: Cada vez que recibimos un mensaje, el móvil vibra o suena. No es necesario enviar el mensaje cada vez que tenemos una palabra o frase escrita. Unamos las frases y enviémoslas de una sola vez. 

7. No utilizarlo como herramienta para el debate: Whatsapp es muy rápido. Y esto puede hacer que escribamos algo y lo enviemos, y luego pensemos que teníamos que decirlo de otra manera. Sobre todo en debates, donde la comunicación se sucede muy rápidamente. Escribir deprisa hace que dividamos los argumentos en varias frases para acortar la espera de los lectores. Por lo tanto lo hacemos desordenadamente y cuesta más de entender. Al final tenemos decenas de mensajes, mezclados entre ellos, con respuestas demoradas, y sin haber llegado a ninguna conclusión.


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