13 razones para vivir
Eres amado (Jn. 3, 16).
Tienes un propósito ((Jer. 29, 11).
Hallarás la fuerza necesaria (1 Cor. 10, 13).
Serás guiado (Sal. 32, 8).
No estás solo (Dt. 31, 6).
Fuiste creado con amor (Is. 43, 7).
Él llevó tus problemas (1 Pe. 5, 7).
Él te confortará (2 Cor. 1, 3-4).
Él te sostendrá (Sal. 55, 22).
Has sido perdonado (Mc. 11, 25).
Hay esperanza (Rom. 5, 13).
Él responderá (Mt. 7, 7).
Eres valioso (1 Cor. 3, 16-17).
Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Yo conozco los pensamientos que sobre vosotros vengo pensando (oráculo de Yahveh), pensamientos de bienandanza y no de desventura para concederos porvenir y esperanza.
No os ha sorprendido una tentación que supere las fuerzas humanas; y fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas, sino que con la tentación os dará el éxito haciéndoos capaces de sobrellevarla.
Te instruiré y enseñaré el camino que has de seguir, formularé consejo puestos en ti mis ojos.
Esforzaos, pues, y cobrad ánimo; no temáis ni os asustéis ante ellos, porque Yahveh, tu Dios, el mismo camina contigo; no te dejará ni te abandonará.
Y a todo aquel que lleva mi nombre y en honor mío he hecho, formado y creado.
Encargadle a él toda vuestra preocupación, porque él se ocupa de vosotros.
Bendito el Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas las tribulaciones, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier tribulación, gracias a la consolación con la que nosotros mismos somos consolados por Dios.
Sobre Yahveh descarga tu cuidado y Él te sustentará, jamás permitirá la zozobra del justo.
Y cuando estáis en pie rezando, perdonad si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras ofensas.
Ciertamente, hubo pecado en el mundo antes de la llegada de la ley, pero el pecado no puede imputarse cuando no hay ley.
Pedid, y se os dará; buscad, y encontraréis; llamad, y se os abrirá.
¿No sabéis que sois el santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el santuario de Dios, a ése lo destruirá Dios; pues el santuario de Dios, que sois vosotros, es santo.
Comentarios
Publicar un comentario