El arte de bendecir / Pierre Pradervand
Uno enseña lo que él mismo tiene mayor necesidad de aprender.
Una de las desgracias más inefables del ser humano es tener que confiar algo tan precioso como su pensamiento a una cosa tan inestable y tan plástica como la palabra.
Una persona puede ser seguidora ferviente de una religión y carecer de toda verdadera espiritualidad.
Mi vida es mi mensaje.
El que hace la verdad llega a la luz.
La verdad brota del silencio entre las palabras. Sólo se la puede comprender y vivir con el corazón.
No existen los educadores, sino únicamente personas que muestran a otras lo que hacen ellas para educarse a sí mismas.
Bendición es querer todo el bien posible para una persona o una comunidad, su pleno desarrollo, su dicha profunda, y quererlo desde el fondo del corazón, con total sinceridad: la sinceridad aliada a la energía del corazón, corregir mis propios pensamientos.
La bendición espontánea es una fuente que mana y que, como un arroyo de montaña, se precipita en cascada cantando. Es el frescor perpetuo, una mañana ininterrumpida.
Sólo se puede ser prisionero de la imagen que uno tiene de sí mismo. Los ciudadanos de un país libre pueden ser reclusos cuando el miedo se acurruca de su pensamiento.
Es imposible bendecir y juzgar al mismo tiempo.
La práctica de la bendición es una forma privilegiada de desarrollar una conciencia espiritual constantemente centrada. Es también un instrumento muy eficaz para crecer en amor universal y no juzgar a nadie.
Bendición al amado/a:
Tú eres la estrella de todas las noches,
la luz de todas las auroras.
Tú eres el relato de todos los huéspedes,
la historia de todos los países.
Ninguna desdicha caerá sobre ti.
Ni en la colina ni en el río,
ni en el campo ni en el valle,
ni en la montaña ni en el desfiladero.
Ni por arriba ni por abajo.
Ni en el mar ni en la playa,
ni en los cielos ni en las profundidades.
Tú eres el meollo de mi corazón.
Tú eres el rostro de mi sol.
Tú eres el arpa de mi música.
Tú eres la corona
de cuantos me acompañan.
El perdón y amor a sí mismo como se dice en el relato del hijo pródigo.
Sed antorcha de la verdad.
La gratitud es una de las armas espirituales más poderosas que existen.
Quien quiere hacer algo siempre encuentra medios para hacerlo; quien no quiere hacer nada siempre encuentra una excusa. Cada bendición que envías al universo es como una estrella que se enciende en alguna parte. Cada bendición es un gesto de vida cuyas vibraciones llegan hasta el último rincón del universo. ¡Seamos portadores de vida!
Comentarios
Publicar un comentario